Jesús de Nazaret

Uno de los temas que nunca he tratado en este blog es la figura de Jesús de Nazaret en toda su extensión: la parte divina, la parte humana, lo que le rodeaba, las reliquias, los mitos… Es por esto que abordo este nuevo especial para intentar ahondar un poco más en la persona, la vida y lo que la figura más importante de la historia de la humanidad ha conllevado a lo largo del tiempo. Es palmario que, creamos o no o en la religión católica, seamos o no cristianos, esto no es valladar para entender y estudiar esta personalidad tan apasionante.

Así las cosas, me gustaría reordenar todas las ideas en tres puntos fundamentales, de los cuales nacerán los demás puntos que terminarán por moldear este especial. Son los siguientes:

  • Cronología de Jesús de Nazaret. Su nacimiento, su importancia en la sociedad de la Palestina de hace dos mil años. Su juicio, su muerte.
  • La cara humana de Jesús de Nazaret. Evangelios canónicos y apócrifos como fuentes fundamentales para obtener datos básicos.
  • Lo que supuso Jesús de Nazaret. El cristianismo, las reliquias, la simbología egipcia. El cristianismo en números.

Que conste que, de antemano, creo que cualquiera podría discutir la importancia y orden de los tres puntos, aunque el orden expuesto es el que más me gusta. Los entendidos y seguidores de este asunto, por favor, absténgase de tomar estos apuntes como guía de referencia🙂

Cronología de Jesús de Nazaret

Aunque Dionisio el Exiguo se empeñara en poner patas arriba la cronología de los cristianos en el siglo VI, Jesús de Nazaret no nació hace 2006 años, esto es, en el año 1, sino que lo hizo, posiblemente, entre cinco y siete años antes. Sin ir más lejos, Herodes murió en el año 4 a.C., por lo que Jesús, para entonces, debía tener al menos dos años.

Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que la mayor parte de la culpa de que hoy en día conozcamos muy poco de una de las personas más influyentes de la humanidad fue de los romanos. Lo explico.

Pongámonos en situación: la Palestina de hace 2000 años estaba igual de dividida – salvando las distancias, lógicamente – que la Palestina actual. Eran tiempos de guerra, de lucha, de violencia. Tiempos en los que lo común era coger la espada. Cuando Jesús nació, los judíos estaban esperando a su Mesías. Y hay recogidos cerca de cuarenta posibles Mesías contemporáneos a Jesús. ¿Por qué Jesús fue el elegido? ¿Por qué tuvo tanta influencia, por qué atrajo tantos seguidores? Aunque, personalmente, estoy en contra de que Jesús fuera el Mesías merengón que predica la Iglesia, es muy posible que, en tiempos violentos, un mensaje algo más moderado llamara la atención. Por un lado, su faceta bondadosa y su mensaje de amor al prójimo llamaron la atención de los intelectuales. Por el otro, su carácter belicoso y su carisma ante la masa pudo atraer a los más “guerreros” entre sus filas. Prueba de esto es la multitud de personajes que le siguieron y la variedad de mentes y personalidades de las que se rodeó. Aunque hay textos donde se tilda a Jesús de ser poco más que un líder revolucionario y violento, no hay más datos de eso que la entrada airada al templo.

Así las cosas, los judíos, que no nos engañemos, esperaban un Mesías que les dijera poco menos que cogieran la espada y se quitaran de encima el yugo romano, no aceptaron el mensaje de paz como correspondiente a un digno Mesías, por lo que le persiguieron.

Comentábamos anteriormente de la poca importancia que Roma dio a Jesús y sus andanzas, razón por la cuál es muy posible que hoy sepamos mucho menos de lo que deberíamos saber acerca de Jesús. Hace 2.000 años, la presencia romana en Palestina se limitaba a dos puestos en la costa y otro en el interior, con muy pocos hombres y la sensación de que, mientras no hubiera problemas, no habría por qué intervenir. Al fin y al cabo, los judíos eran unos locos que se pasaban el día rezando, algo que no tenía cabida en el pensamiento práctico romano.

La obra de Jesús no cambió las cosas, pero fue una gran oportunidad para hacer saber a los alborotadores del gentío que con Roma no se jugaba. Digamos que los romanos dieron un golpe en la mesa en forma de aviso y, aprovechándose de los judíos, condenaron a Jesús en un juicio injusto. Un juicio amañado, donde Pilatos lavose las manos como reza el dicho, para que fueran los propios judíos quienes condenaran a muerte a Jesús. Jesús era defendible incluso en aquella época y, si los romanos hubieran aplicado su propio derecho, podría haber tenido alguna posibilidad de salvarse. No obstante, fue un juicio corrupto e inválido, pero ¿a quién le importaba si de esa forma daban una lección a los imprudentes?

Jesús fue condenado a muerte, a una muerte cruel y lenta, una muerte de tortura y dolor (el sudario de Turín nos aporta muchos datos acerca de esto si lo afimarmos como válido) mucho antes de ser clavado en la cruz – clavado por las muñecas y no por las manos como reza la simbología cristiana.

En resumen, Jesús nació en una sociedad violenta y caracterizada por la guerra, con los romanos “incordiando” a los judíos y con éstos esperando un mesías que les liberase de aquellos elevando la espada. Alborotó a las masas consiguiendo muchísimos seguidores, lo que le costó la vida, pero… ¿Quién era realmente Jesús de Nazaret? ¿Cómo le veían sus coetáneos? ¿En qué datos podemos basarnos para establecer su faceta más humana?

La cara humana de Jesús de Nazaret

Antes de adentrarnos en lo que cada uno de los evangelios nos dice sobre la persona de Jesús, conviene definir rápidamente qué son los evangelios canónicos y qué son los evangelios apócrifos. Los evangelios canónicos son aquellos que la Iglesia ha dado como válidos, dando como argumento – irrisorio – el hecho de que unos son palabra revelada de Dios y los otros no. Los apócrifos son los evangelios no reconocidos por la Iglesia, aunque cabe resaltar que ésta nunca ha dicho que sean falsos. Lo cierto es que no hay ningún criterio fiable por los que los evangelios de Lucas, Marcos, Juan y Mateo hayan sido nombrados como los “oficiales”. Sin embargo, es un hecho que estos cuatro evangelistas espiritualizaron en exceso la persona de Jesús, justo lo contrario que los apócrifos, que quizá pequen de humanizar, también en exceso, al propio Jesús.

No obstante, lo que aportan los evangelios apócrifos son datos tan simples y a la vez tan básicos como datos sobre la vida privada de Jesús. Cómo nació, cómo creció, quién era su padre, quién era su madre, si tuvo descendencia… (punto este sobre el que posteriormente se construyó un gigantesco mito en la edad media). En definitiva, datos que forman parte de la humanización de Jesucristo. Es indiscutible que el Jesús de los apócrifos es mucho más humano que el de los canónicos, no dejando de ser casualidad que todos estos datos sospechosos fueran apartados de la doctrina cristiana. No obstante, la influencia de los evangelios apócrifos en la vida cristiana está muy arraigada, merced a la Iglesia, que ha hecho uso de ellos cuando más le ha interesado: los belenes se describen a la perfección en los apócrifos, los nombres de los reyes magos…

Asimismo, dentro de los evangelios canónicos, los últimos descubrimientos apuntan a que el evangelio de Mateo – en contraposición al de Marcos, lo que se afirmaba hasta ahora – es el más próximo cronológicamente a Jesús, al ser datado en el siglo I después del descubrimiento del papiro Magdalena, algo que podría corroborarse al ser este el evangelio que más humaniza la figura de Jesús. Esto significa que, o bien Mateo o bien el inspirador de Mateo contó las cosas en primera persona.

Además de los evangelios – canónicos y apócrifos – existen otras fuentes reseñables de las que se han deducido datos sobre el personaje que nos ocupa, a saber:

  • Los manuscritos del mar muerto: aportan poca información de la época de Jesús, ya que el 90% de los documentos rescatados nos arrojan datos sobre los siglos I, II y III.
  • Los evangelios gnósticos, descubiertos en 1945, que aportan una versión de Jesucristo totalmente herética: el gnosticismo.
  • El documento Q: en el que aparentemente se basan los evangelios de Marcos y Lucas, al coincidir éstos en ciertos pasajes encontrados en este documento.
  • El papiro Magdalena: pequeños fragmentos de papiro pertenecientes al evangelio de San Mateo. Es un documento con valor histórico, desmarcando a San Marcos como el primero de los evangelios – datado éste entre los años 60/70 d.C.

Sobre las características físicas de Jesús, tenemos tres fuentes fundamentales de información para tratar de intuir cuál era:

  • Las profecías del nuevo testamento: los salmos nos lo presentan como todo hermosura, Isaías como una persona fea – casi para compadecerse de él.
  • Los testimonios de los primeros padres de la Iglesia, que describen a Jesús como alguien débil de cuerpo, feo y complicado de mirar.
  • El planteamiento científico del asunto. Independientemente de la sábana santa, un planteamiento científico nos obligaría a hacer un estudio psicosocial de cómo debería ser una persona que tuviera la aceptación que tuvo Jesús, pensar en cuál era el ideal de belleza que se tenía hace 2000 años y si coincidía con el actual y tratar de estipular si cada uno de los actos que hizo Jesús y que le hicieron a Jesús podrían arrojarnos luz acerca de su apariencia física.

Es evidente que, si admitimos el relato bíblico de la pasión y muerte de Jesús, estamos ante una persona que no puede ser la persona débil de cuerpo que nos describen los primeros padres de la Iglesia, sino que tendríamos que suponer a una persona alta y poderosa físicamente, algo que encajaría mejor ante el perfil de alguien que viajó, que aguantó el desierto, que convivió con la naturaleza, superando pruebas físicas que únicamente con un poderío físico extraordinario podría lograr. Esta es la apariencia que nos apunta la sábana santa, que no hace otra cosa que confirmar la conclusión a la que nos lleva el planteamiento científico. Y ojo, esa apariencia no rompe del todo con la de un sector de la población judía de la época, más fuerte y más alto que el resto, 1’81 de altura (eso nos dice el sudario de Turín) y alrededor de 80 kilos de peso.

Este planteamiento científico nos dice que Jesús, además de estar físicamente por encima de la media de sus semejantes, estaba por encima de los legionarios romanos, cuya media era de un metro setenta de altura, que llamaban de forma poderosa la atención de los judíos. Eso es extraño y es cierto que, en este punto, la sábana contradeciría el relato bíblico. En la última cena, por ejemplo, Judas debía dar un beso a Jesús para mostrar a los captores quién era al que había de detener. Si Jesús era más alto y fuerte en relación a la media de la época ¿por qué no era únicamente necesaria su apariencia? Yo me quedo con la ciencia.

No obstante, todavía queda mucho por descubrir, muchos datos por refrendar y muchas posturas que modificar, sobre todo por parte de la Iglesia, que es evidente que trataría de ocultar cualquier dato que fuera en contra de la doctrina cristiana.

Lo que supuso Jesús de Nazaret

Como comentábamos al principio, la historia de Jesús es la historia de un personaje que, nos guste o no, ha sido la principal influencia religiosa de la historia de la humanidad, dando lugar a la creación del cristianismo, la religión con más presencia en el mundo. Jesús de Nazaret es el origen de la religión mayoritaria a lo largo y ancho del mundo. Y esa religión mayoritaria, el cristianismo, absorbió, por supuesto, influencias externas a las que Jesús se expuso durante su vida. Mucho se ha escrito sobre la iconografía cristiana y pocas veces se ha matizado la indudable influencia egipcia en la misma. Y es que Egipto tiene una trascendencia significativa más importante de lo que en principio parece para el desarrollo del occidente europeo. La base de la Europa occidental es la Grecia Antigua, que a su vez tiene importantes puntos de apoyo en raíces egipcias.

Quizá debamos buscar entonces el origen de la influencia egipcia en el cristianismo en los viajes de Jesús por Oriente Medio, Egipto, la India y Cachemira, lo que también explicaría que la doctrina religiosa de Jesús estuviera llena de impregnaciones egipcias e hindúes muy contrarias a las de los sacerdotes hebreos y nos aportaría más datos sobre la propia vida de Jesús. En los escritos relativos a Jesucristo hay muchos pasajes que pertenecía a escritos egipcios, como el Sermón de la Montaña, varios milagros, algunas parábolas y lo referente a todo lo que Jesús hablaba sobre el amor al prójimo, muy propio de faraones como Akenaton).

Por todas estas cosas es por lo que, cuando los cristianos llegaron a Egipto en el año 385, rápidamente toda la población egipcia se convirtió al Cristianismo. Era lógico: no le era extraño lo que los cristianos contaban y , en adición, el cristianismo explicaba con más claridad ciertos aspectos misteriosos en la religión egipcia.

Lo que es evidente es que el cristianismo, su simbología y su concepto tienen mucho que ver con Egipto y éste con Jesús. La figura de la Trinidad es una constante en todas las tríadas de los dioses egipcios, las Epístolas de Pablo de Tarso están impregnadas de ideas y pensamientos propios de la religión egipcia, el dios Ptah fue llamado por los egipcios el Verbo y el Creador e hizo crear las ideas a través de la palabra (nos recuerda al evangelio de San Juan y al Génesis…). Lógicamente, también hay puntos esencialmente cristianos, como por ejemplo la idea de que una religión es válida y otra no. Eso no se les ocurrió ni a los egipcios ni a los griegos que vivían juntos en Alejandría. Cada uno adoraba a sus propios dioses, a la vez que hablaban su propio lenguaje, pero nunca pensaron que los dioses de sus vecinos no existían, y querían creer que podrían ser sus propios dioses bajo otros nombres. Los griegos en particular sostenían este punto de vista y habían identificado a Osiris, dios del mundo después de la muerte, con su Dionisos, que era el dios de los misterios y también del vino. Por eso cuando Ptolomeo decidió componer un dios para su nueva ciudad, estaba solamente aprovechando esta tendencia, y dando morada, nombre y estatua a los sentimientos que ya existían.

Así las cosas, si nos atenemos a los números que nos arroja la Wikipedia sobre la religión cristiana, tenemos algunos datos que plasman de una forma contundente la influencia de Jesús en la humanidad, su historia y su desarrollo:

  • las tres ramas principales del cristianismo – catolicismo, iglesia ortodoxa, protestantismo – suman un total de 1840 millones de bautizados en todo el mundo.
  • ha sido protagonista de episodios históricos básicos: las cruzadas, la reforma protestante de Lutero, el gran cisma, etc.
  • la Biblia ha vendido cerca de 2500 millones de copias y se ha traducido a más de 2.000 idiomas

Evidentemente, la influencia de Jesús de Nazaret en la historia de la humanidad es irrepetible. Y toda esta influencia no ha estado libre de fraudes y conspiraciones, de supuestas reliquias y objetos sagrados, estafas, etc. Es, sin duda, el precio que tiene que pagar un fenómeno tan enorme como influyente.

Bibliografía*

*Bibliografía no significa “copiado de” ni, por supuesto, implica que esté de acuerdo con las opiniones de los autores o artículos citados.

Una respuesta to “Jesús de Nazaret”

  1. maria. Says:

    creo que hay que estar habierto a diferentes versiones e ideas, eso nos enriquece a todos. el que busca encuentra. tambien puedes buscar en tu interior a ver que pasa. solo una sugerencia, en definitiva gracias por la informacion.


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